Práctica social de lenguaje: Lectura,
escritura y escenificación de obras teatrales. Escribe colectivamente obras
teatrales breves para reflexionar sobre problemas cotidianos.
A.E:
REFREXIONA SOBRE LA NOCIÓN DE ACTO Y ESCENA COMO UNIDADES DE PRESENTACIÓN DE LA
ACCIÓN ESCÉNICA.
·
Antes de llevar a cabo esta actividad es
necesario que el alumno identifique la diferencia entre acto y escena. De igual
importancia, es necesario que reflexione el hecho de que las emociones juegan
un rol muy importante a la hora de actuar.
·
Esta actividad puede llevarse a cabo en equipos
(de acuerdo a las emociones con las que se cuentan). Para ello, puedes imprimir
imágenes con caras con las emociones básicas. Cada una de esas emociones será
un personaje: amor, alegría, miedo, sorpresa, asco, rabia, y tristeza (como las
siguientes).
·
Se les mostrarán las caras señalando la emoción
a la que pertenecen y se les explicará
algunas cosas de cada emoción.
·
Se les asigna algún cuento o historia corta,
después cada equipo puede hacer su interpretación de acuerdo a la emoción que
posee (cada alumno puede leer hasta el primer punto de la narración y así
sucesivamente), por ejemplo en la cara de enamorado, tiene que leer como si
estuviera enamorado, en la de asco, como si tuviera asco, y así sucesivamente,
el punto es darle la interpretación.
Nota: para
reforzar el aprendizaje se le puede pedir al equipo que dividida su cuento en
actos y escenas (las que pueda) creando los diálogos o anexando más, del cuento
o historia leída.
Aquí se
presentan algunos que puede retomar:
El espejo chino
“Había una vez
un campesino chino, el cual iba a ir a la ciudad a vender la cosecha de arroz
en la que él y su esposa habían estado trabajando. Su mujer le pidió que, aprovechando
el viaje, no se olvidase de traerle un peine.
El hombre llegó
a la ciudad y una vez allí vendió la cosecha. Tras hacerlo, se encontró y
reunió con varios compañeros y se pusieron a beber y a celebrar lo conseguido.
Después de ello, y aún un poco desorientado, el campesino recordó que su esposa
le había pedido que le trajera algo. Sin embargo no recordaba el qué, con lo
que acudió a una tienda y compró el producto que más le llamó la atención. Se
trataba de un espejo, con el cual regresó a su hogar. Tras dárselo a su esposa,
se marchó de nuevo a trabajar en el campo.
La joven esposa
se miró en el espejo, y repentinamente empezó a llorar. La madre de esta le
preguntó el porqué de tal reacción, a lo que su hija le pasó el espejo y le
respondió que la causa de sus lágrimas era que su marido había traído consigo
otra mujer, joven y hermosa. La madre de esta miró también el espejo, y tras
hacerlo le respondió a su hija que no tenía de qué preocuparse, dado que se
trataba de una vieja.”
El sabio y el escorpión
“Había una vez
un sabio monje que paseaba junto a su discípulo en las orilla de un río.
Durante su caminar, vio como un escorpión había caído al agua y se estaba
ahogando, y tomó la decisión de salvarlo sacándolo del agua. Pero una vez en su
mano, el animal le picó.
El dolor hizo
que el monje soltara al escorpión, que volvió a caer al agua. El sabio volvió a
intentar sacarlo, pero de nuevo el animal le picó provocando que le dejara
caer. Ello ocurrió una tercera vez. El discípulo del monje, preocupado, le
preguntó por qué continuaba haciéndolo si el animal siempre le picaba.
El monje,
sonriendo, le respondió que la naturaleza del escorpión es la de picar,
mientras que la de él no era otra que la de ayudar. Dicho esto el monje tomó
una hoja y, con su ayuda, consiguió sacar al escorpión del agua y salvarlo sin
sufrir su picadura. “
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en: https://psicologiaymente.com/cultura/cuentos-cortos-para-adultos
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